Laurel es elegancia acogedora y casual, vinos, comida internacional…

Un techo a dos aguas, con madera, cubriendo una de las áreas, un bar al fondo cuya pared de ladrillos da un toque especial, complementado por flores secas que cuelgan del techo, faroles encendidos como los que vemos en las calles y plazas de España, Francia y otros países de la zona, mesas de madera diversas, desiguales, sin manteles, algunas de las cuales tienen topes que son -o simulan- cortes de troncos pulidos, cómodas sillas y camareros de largos mandiles negros y boinas, son parte de los atractivos de Laurel, un restaurante ubicado en la calle Andrés Julio Aybar #16, en la zona de Piantini, que se transforma en un momento, como un ente vivo, según cambian ante tus ojos, la distribución de mesas, añadiendo en caso de necesidad.

Acogedor y casual, este espacio dedicado especialmente a comida internacional y vinos (la diversidad es inmensa y el sommelier da recomendación) puede trasportarnos a otras latitudes. A la entrada, un estante enorme decorado con productos como frutas y vegetales en canastos hermosa e inteligentemente dispuestos dan aire agradable, familiar, mezcla de alegría y relajación.

Incluso la salita de espera atrapa, pues es un área acogedora, aparte del resto, con sofás y una gran mesa al centro, artículos decorativos y revistas que nos hacer sentir en casa; por el área de vinos, teniéndolos de fondo, veo dos butacas blancas o crema claro, una mesa chiquita, una pared de cristal… Por cierto, tener salita de espera es especialmente importante después de las 8:00 de la noche si no ha reservado mesa. Por más linda que sea, lo recomendable, definitivamente, es reservar.

Laurel Food and Wine tiene varios espacios: la terraza al aire libre, el salón principal, con el bar, dos salitas o áreas privadas (una de ellas con una moderna y grande pantalla de televisión y una repisa “vintage” hermosa al lado contrario). Lo de Food and Wine ya avisa qué bebida tiene primacía. Su amplia carta de vinos y la cantidad de botellas a la vista lo confirman, además avisan: “En Laurel creemos en la libertad de catar”. Pero eso no significa que se limiten a este: además de vino y sangría, tiene whisky, vodka, tequila, un cognac y cocteles, que puede pedir con o sin alcohol. Yo, por curiosa, pregunte qué cocteles de la casa o “Bartender Recipes” eran los más pedidos y tomé uno de ellos: el Yesmin, algo picante, porque entre sus ingredientes incluye chile -además de limón, chinola, piña tomatitos cher

 

ry, hoja de menta y mucha albahaca- imagine el sabor). Me pareció rico, en serio, y -claro- el que lo sirvieran en jarra de aluminio decorado con albahaca también me gustó, igual que la cantidad: abundante. Entre los cocteles más pedidos, según el camarero que me atendió, está también el Mio Mío y de los sin alcohol se destaca el Pink Mocktail (jugo de limón y de toronja, San Pellegrino Amarante Rosa y rebanadas de fresas frescas). Claro que hay mucho más, ya lo saben.

El menú, que ofrece comida internacional, tiene aperitivos y platos para compartir, de los que hay gran variedad; sopas (ahora solo tienen en la crema de auyama); “Brick Oven Pizza”, lo que generalmente llamamos pizza a la leña, que se hace en horno de ladrillos. Y puede probar su versión de la pizza Margarita, entre otras; burguers y sándwiches (tienen un Laurel, sushi bar, risottos, pastas, pescados, carnes y acompañantes. La variedad es grande. Una de las novedades: “Truffle White Fish Tiradito”, con guatapanal fresco y salsa de trufa negra que hasta el día en que escribo está en el menú de primavera-verano, pero seguro ya están elaborando menú de otoño, o sea que, si no lo ve y le interesa, puede preguntar por esta delicia al chef o los camareros.

¿Y ensaladas? Desde la de queso manchego y pollo a la ensalada del jardín, pasando por la griega, la de queso de cabra, la César (en la que puede optar por pollo o churrasco), la japonesa, la californiana…  este renglón da una rápida vuelta al mundo, ¿no les parece?

Y puede pedir el menú de cafés y postres, para un final de película y para mantenerse despierto. O un digestivo, que siempre cae bien y es un final super agradable… Lo que más le guste.

Qué me llamó la atención? Que entre los “side dishes” tengan puré de coliflor. Hace muchísimo que no lo veía, que no lo comía… Pero a cada uno le sorprenderá algo distinto. Para encontrarlo, lo que debe hacer es ir. Disfrute y verá que le gustan sus faroles, su ambiente, y hasta el sonido de la gente conversando en cada mesa se le hará familiar, como si estuviera en un restaurante de las calles y plazas, pero lleno de detalles finos, elegantes.

Miriam Veliz

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