Asia Mía

Por Miriam Veliz

3En un lugar tranquilo en medio de la ciudad, una “casita” llama la atención por su techo de cana y la paz que transmite. Me extraña el nombre “Asia Mía”, y entre lo simple que parece, busco el motivo de la paz. ¿Será la esquina con bambú, el techo que me remonta al campo, el roble que da sombra casi a la entrada? No lo sé.  A veces pienso que los lugares coquetean, y este me hizo algún guiño. Entro con algo de curiosidad, buscando sentir, y la música suave, sin pretensiones, me arropa. Me gusta el jazz y esos tonos profundos que se meten por los poros.

Pasado el piso de madera, soy recibida por un joven sonriente, Jonathan Tejeda, bartender que trabaja en el piso cuando hace falta. Le digo quien soy y me acomoda en una mesa cuadrada en madera clara mientras llama al gerente, Fernando Tirado, también joven, y super agradable, quien me habla de este lugar donde se sirve comida de China, Japón, Corea, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Indonesia… y cuyo menú te dice el origen de cada plato. Imagino que estos son los países de Asia que el dueño y “creador” del menú, Emil Vega, conoce y hace suyos –y nuestros– a través de las recetas.

Aprovechando el “Happy Hour”, que es de 6:00 a 8:00 de lunes a viernes, pido una Samurai Sangría. Fernando me ha dicho que preparan tragos con un toque asiático. Estoy curiosa por saborear ese “toque” que le darán (además hasta ahora solo había tomado sangría con vino tinto y esta es con vino blanco). Jonathan la prepara añadiendo un toque de Lichi y adorna el borde del vaso con jengibre. “Se toma besando el borde”, dice. ¡Claro! La disfruto, con sus palitos de manzana, mientras observo el lugar… son pasadas las 6:00 y una constelación no de estrellas, sino de bolas de un material natural parecido al mimbre, tejido, protege delicadas luces que cuelgan del alto techo como planetas.

Se trata de un restaurante “verde” donde ven a quienes comen allí como comensales, no como clientes, que además ofrece servicio de entrega en sus hogares (“delivery”) en fundas recicladas, ¡viva lo ecológico! y donde el baño, muy especial, ¡simplemente enamora con su vista!

Su decoración es simple, pensada con buen gusto. Su piso gris, que parece cemento pulido, como la meseta del bar, le brinda un toque casual y citadino que “equilibra” la calidez propia de los elementos naturales, el bambú, la madera…, lo hace más “urbano” sin restar lo agradable. Hay bancos y cómodas sillas en mesas lo suficientemente separadas como para permitir la conversación tranquila. Es sencillo, como todo aquí, excepto la comida: variada, exótica, y hecha al momento, así que no vengan con prisa, no es “fast food”, relájense y disfruten.

De ese mismo material, color grisáceo, es la barra, a la que voy curiosa por una imagen de Buda que brinda su protección desde el fondo y nos da un toque de la milenaria cultura por la que nos permite pasear este espacio. Miro detalles y pregunto por la bebida. ¿Cómo es eso de cocteles con un toque asiático?, Jonathan me ofrece algunos detalles: “aparte de la sangría Samurai, que tiene Lichi y el toque de jengibre mencionado arriba, están el mojito y la margarita, a los que se le pone sake, entre otros. También  puedes optar por bebidas sin alcohol, como el Asía Mía Iced Tea, la Summer Sandia, el Asía Mía Cooler, muy agradable, y la Minty Lemonade, una limonada con hojas de menta muy refrescante, una de las favoritas de los habitués… Pero como dice el menú “La vida es simplemente mejor con un coctel”, anímese a ver.

Con sus aperitivos y ofertas de comida puede probar una de las cervezas que tienen (hay de Bélgica, de Estados Unidos, Holanda, China, y de República Dominicana, por supuesto…) Decidan qué combina con su orden: saboreen los Spring rolls (una receta de Vietnam), sus dumplins, bastante buenos, los wraps, sopas, ensaladas… el pollo a la naranja, receta china, las costillitas coreanas (ojo, son picantes y te lo avisan con el dibujito de un fuego en el menú) y uno de los platos favoritos, el “Black Bean Boom”. Y recuerden que el servicio no es pequeño. Yo me quedo con la curiosidad de unas pechugas en salsa de tamarindo. Pero no les cuento más, mejor les dejo algo de sorpresa. Advertencia: cocinan con especias picantes, maní, mariscos, pescado, de modo que si es alérgico, avise y adaptarán las recetas a sus necesidades.

Anímense a explorar nuevos sabores, crucen fronteras a través del paladar. Disfruten de esta experiencia en Asia Mia, en la calle Agustín Lara 25, en Piantini, Santo Domingo.

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